El principio de identidad

Semana 35 – El principio de identidad.

Introducción

El principio de identidad establece que cada cosa es lo que es, con todo lo que ello implica. No reconocer que una cosa es lo que es, y no actuar en consecuencia de ese reconocimiento, puede perjudicarnos seriamente. Si alguien, tomara un camión por lo que no es, podría resultar atropellado. Si una persona se tomara cianuro pensando que es comida, podría resultar muerto.

La mayoría de las personas no tenemos problemas para aceptar el principio de identidad tratándose de objetos físicos, pero a muchos de nosotros se nos hace más difícil cuando tratamos con nuestras emociones y sentimientos, en especial si esas emociones no son deseadas, porque afectan a nuestra imagen (de nosotros mismos).

Una persona valiente y decidida, le costará aceptar que a veces siente miedo. Si pienso en mí mismo como una persona generosa, me será difícil aceptar mi sentimiento de envidia. Pero si quiero tener una buena salud psicológica, debo empezar por aceptar mis sentimientos y emociones. Tengo que aceptar la realidad.

La identidad personal hace referencia tanto a tus rasgos esenciales y heredados como a tu experiencia de vida, a tu ambiente, a las circunstancias concretas en las que has vivido y con las que has interactuado. Aquí es donde imita conductas, adquiere conocimientos, forja pensamientos e ideas, obtiene modelos, recibe y comunica afectos y
consideraciones, etc. La identidad de la persona es, pues, el resultado del “yo” y el “yo y los demás”, pero, como todos sabemos, la dependencia de los demás es mucho mayor en el caso de la raza humana, que en el resto de los animales.

Responde esta pregunta:

  • Trata de recordar alguna ocasión en la que algún conocido tuyo o tu misma no hayas querido aceptar la realidad, ignorando en cierto modo el principio de identidad. ¿Qué consecuencia tuvo?
El principio de identidad

Ejercicio nº 35

Meditación

Siéntate cómodamente en un sillón o recuéstate si lo prefieres. Si estás sentado, apoya las plantas de los pies en el suelo y relájate. Siéntate cómodo. Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. Inspira profundamente, sintiendo como se te levanta la parte superior de tu estómago; luego exhala. Sigue inspirando y espirando en consecuencia, despacio y suavemente.

Ahora cambia tu concentración hacia tu emotividad, tus sentimientos. Sea lo que sea que sientes en este momento concéntrate en esa emoción y simplemente obsérvala mientras respiras profundamente, sintiendo como el aire llega a la parte superior de tu vientre. Respira lenta y calmadamente unas cuantas veces.

Cualquiera que sea tu emoción, permítete estar ahí, fluyendo de manera natural a través de tu cuerpo. Ahora concédete el permiso, el espacio para ser humano. Luego, mentalmente, imagínate que te levantas de dónde estás sentado y sales a la calle, o a donde prefieras.

 Contémplate mientras caminas y date el permiso de ser humano, la libertad de experimentar cualquier emoción que sientas, ya sea de miedo o ansiedad, felicidad o alegría. La vida resulta mucho más sencilla, fácil de llevar, cuando en vez de combatir nuestra propia naturaleza la aceptamos, cuando nos aceptamos como somos. Ahora vuelve a sentir tu respiración, sintiendo cómo fluyen dentro de ti tus emociones. Cuando exhales el aire, lenta y gradualmente, vas abriendo los ojos.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

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