Elegir los objetivos

Introducción

Una de las partes más citadas cuando empezamos nuestro plan de mejora personal es el apartado de los objetivos. Todo se centra en los objetivos, pero no nos explican de forma detallada cómo planificar bien nuestra meta. El objetivo es un fin hacia el que dirijo mis acciones porque siento y creo que lo que hago me encamina a alcanzarlo.

Un mal planteamiento aumenta la probabilidad de que nuestra ilusión se convierta en una pesadilla y nos desmotivemos. Veamos unos sencillos pasos para que nuestros objetivos sean eficaces. Si algo falla que no sea por falta de intenciones.

Objetivos y metas

Clave de los objetivos

Clave 1: Márcate objetivos a corto, medio y largo plazo. De hecho, nos tendríamos que proponer tener al menos un objetivo para cada uno de nuestros días. Si completamos nuestro día alcanzando esos objetivos, nos sentiremos mucho más satisfechos con nosotros mismos, con nuestra vida y más plenos. Intenta marcarte objetivos diarios, semanales y mensuales. Habla de lo que quieres conseguir.

Los objetivos en el tiempo se pueden limitar orientativamente de la siguiente manera:

  • Corto plazo – Metas mensuales
  • Medio plazo – Entre uno y dos años
  • Largo plazo – 5 años o más

Clave 2: Visualiza tu objetivo con todo detalle. De esta forma estamos programando nuestro «radar» para que nos ayude a captar toda aquella información que es relevante para lograr nuestras metas. ¿Os ha pasado alguna vez que os habéis comprado una determinada marca de móvil y de repente lo veis en todas partes? Eso es simplemente porque si ponemos el foco en algo, vamos a estar mucho más alerta para captar toda la información relacionada  con todo aquello que nos acerque a lo que queramos lograr.

Clave 3: Escribe tus objetivos. Escribir los objetivos ayuda para ordenar ideas, para interiorizarlo. Se dice que cuando un objetivo se escribe tiene un 80 % más de probabilidades de que se logre. Especificar cuánto, dónde y cuándo te ayudará a adquirir el hábito de saber lo que tienes que hacer exactamente.

Especifica tus objetivos

Clave 4: Específico. Tienes que concretar todo lo posible qué es lo que quieres, con todo lujo de detalles. Es como cuando vas de crucero y pasas por la agencia de viajes: cuanto más detalles te indiquen sobre tu destino, mejor te resultará la aventura. Veamos unos ejemplos que son muy valorados, pero son tan generales y abstractos que habría que delimitar para dirigir la acción de manera eficaz:

  • Ser feliz
  • Mejorar mi relación de pareja
  • Ser mejor persona
  • Desarrollar mi carrera profesional

Si quiero empezar a correr me marcaré objetivos por etapas. Primero haré 2 kilómetros con una recompensa como puede ser beber agua y escuchar una canción. Continuaré por subir a 5 kilómetros y así sucesivamente hasta llegar a mi objetivo que puede ser hacer 15 kilómetros en un tiempo determinado.

Clave 5: Medible. Tienes que ser capaz de medir tu objetivo, de cuantificar tus avances, de ver cuanto te falta para llegar y de monitorizar si vas en la dirección adecuada. Ver tus avances te ayudará a mantenerte motivado.

Quiero hacer deporte dos sábados al mes con mi familia

Este enunciado te permite comprobar rápidamente si lo logras o no. Y en qué porcentaje.

Pasar más tiempo con mi familia

Es demasiado ambiguo y difícil de medir. Cuando concretas cantidades y parámetros te resulta más fácil valorar cómo va tu evolución. Proponte objetivos que estén directamente relacionados con tu actuación, y no condicionados a la conducta de terceras personas.

Clave 6: Alcanzable. Si te marcas un objetivo que está muy por encima de tus posibilidades, no solamente corres el riesgo de no conseguirlo, sino que tendrás grandes probabilidades de frustrarte. Se trata de medir tus fuerzas y ponerte objetivos realistas.

Puede ocurrir que un objetivo en principio parezca totalmente fuera de tu alcance, por lo grande y ambicioso, lo que yo llamo “objetivo cima” … pero ¿cómo subirías a una cima? Por etapas, llegando a campamento base 1, campamento refugio, etc., ¿verdad?

Fragmentar por etapas

Pues eso mismo tienes que hacer con tu objetivo, dividirlo en sub-objetivos, de modo que, cuando alcances el primer campamento consigas energía y motivación para ponerte con la siguiente y así sucesivamente hasta que corones la cima clavando tu bandera para que lo vea el mundo entero.

Clave 7: Retador. Si un objetivo es demasiado fácil no vas a conseguir ese efecto motivador del que te hablaba al principio. Cuanto más te cueste conseguir un objetivo, más motivador va a ser el conseguirlo. Lo ideal es tener un buen equilibrio entre alcanzable y retador.

Clave 8: El factor tiempo. Un objetivo o un proyecto que no tiene fecha de entrega, corre el riesgo de dilatarse infinitamente en el tiempo, tan infinitamente, que quizá nunca llegue a cumplirse. Por ello es crucial ponerle fecha a nuestros objetivos.

Clave 9: Éticos. El hecho de que un objetivo sea “ético” significa que no esté en conflicto con tus valores, o con algún otro objetivo o que no dañe a nadie que sea importante para ti. Si no es ético, cuando lo consigas no te hará feliz.

Clave 10: Recompensa. Finalmente, todo objetivo tiene que tener su recompensa. ¿Para qué quieres conseguir este objetivo? ¿Cuál es la finalidad? ¿Qué significará para ti conseguirlo? Ese “¿Para qué?” va a ser nuestro motor en los momentos flacos, en los días donde nos falten las fuerzas para seguir. Si tenemos un fin, una razón de peso, algo que sea la recompensa de alcanzar nuestro objetivo va a ser mucho más sencillo mantenerse motivado.

Si quieres tener un hábito nuevo
  1. La recompensa no debe marcar un punto «límite» porque una vez que se ha cumplido el objetivo, y sentimos la recompensa, el comportamiento tiende a terminar.

– estaré leyendo 3 libros durante mis vacaciones de verano

2. La recompensa no debe ser tu única motivación

– Aprendo a tocar un instrumento porque voy a tener la oportunidad de conocer gente nueva.

3. La recompensa no debe sabotear tus resultados

– Estamos haciendo ejercicio porque nos prometimos una buena cena después de hacerlo. No porque me interesa y me gusta. Es decir, ¿Hago ejercicio para seguir engordando?

Todos estos son los ingredientes que todo buen objetivo debe cumplir para que sea formulado correctamente. ¿Te has marcado ya tus objetivos?

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