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Semana 52 – Revisión: mirando atrás

Introducción

Mirando ahora en perspectiva y reflexionando sobre este diario en su conjunto, ¿cuáles son las cosas que has implantado para aumentar tu felicidad? escribe sobre ello. Puede ser sobre los cambios de hábito o de comportamiento que planeas hacer o que estás llevando a cabo (como ser más puntual en mis compromisos, mostrarme más abierto y sincero con mi pareja, seguir metas coherentes…) o sobre cambios de actitud o de enfoque (cómo valorar más la edad madura, ser más compasivo contigo mismo…).

Sigue estableciendo tus objetivos sobre papel. Puedes utilizar soportes digitales, pero recuerda que debes tener acceso fácil y cómodamente porque cuando escribes algo te obligas a realizar una reflexión.

Apenas el 3 % de los adultos ponen sus objetivos por escrito. El resto solo tienen deseos, esperanzas o fantasías. Los objetivos escritos pueden ser modificados, medidos, manipulados hasta pasar a la acción. Activan tu ilusión y te dan energía. Sabiendo que están escritos aumenta una pequeña parte de que consigas tus metas.

Tómate un tiempo para estar tranquilo en lo que haces. Siéntate a pensar hasta que se convierta en un hábito. Reflexiona sobre qué es lo que quieres realmente, al menos una vez al año.

Responde a esta sencilla pregunta:

  • ¿Qué pasos has emprendido o vas a emprender para realizar los cambios que deseas?
  • ¿Qué obstáculos pueden impedirte o dificultarte hacer esos cambios y cómo piensas superarlos?
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Ejercicio nº 52

Recordatorios diarios

Cuándo acabe el año, revisa tu diario desde el principio y anota unos pocos puntos clave que te gustaría recordar. Añade a cada punto una nota explicativa. Las ideas que escribas pueden ser tomadas directamente del diario, o no.

Haz que tu lista tenga por lo menos cinco apartados y no más de doce. Podrás recurrir a ellos después que hayas terminado el diario para recordar las cosas que debes tener presentes. Lo ideal es que elabores un ritual de lectura de esa lista cada mañana, o por lo menos una vez a la semana.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

La soledad provoca ansiedad

La soledad afecta especialmente a personas inseguras que padecen ansiedad. Por lo tanto, han heredado de forma inconsciente e involuntaria lo que todo padre y madre quiere para sus hijos, lo mejor, preocupándose unos más que otros. Es decir, los padres ansiosos tienen más probabilidades de tener descendencia ansiosa.

Las personas que padecen ansiedad suelen quedarse muy aisladas de su entorno. Creen efectivamente que nadie les va a comprender. De hecho, se sienten muy solos en su drama.

La ansiedad limita tu vida.

Pero eso no es excusa. Puedes aprender a confiar en las posibilidades de esta vida, en la gente que no son familia.

Las culpas, revisar las conclusiones que nos inculcaron desde niños, no dar importancia a lo que los demás piensan de ti y revisar los complejos abren una nueva perspectiva.

Parecen cambios pequeños, pero puedes empezar por los recuerdos, los sueños, cómo empieza el momento de sufrir una crisis.

Tú tienes las claves de tu felicidad. No existen fórmulas mágicas que cambien tu interior, que es donde está el conflicto, con frases de sugestión o repetición: «voy a mirarme en un espejo y me diré que soy feliz, muy feliz». En realidad te engañas y te engañan. Para vencer tienes que ver la realidad. Habrá cosas que cambiar y la clave está en la voluntad de cada persona para encontrar la solución a sus conflictos.

En algunos casos ser conscientes de querer hacer estos cambios será suficiente para superar la ansiedad. En otras personas será un paso más que te llevará a replantearte tu modo de vida actual.

La soledad de los adolescentes

La soledad en los jóvenes

No solamente el aislamiento y la inquietud son exclusivos de mayores. Entre los jóvenes también reina la soledad. Se sienten tristes, desanimados y poseen un sentimiento de vacío interior.

El deseo de ser aceptados se acentúa de una forma intensa, pero el miedo y la inseguridad hacen que se abstraiga. El resultado es una falta de éxito en las relaciones.

Salir a bailar, al cine o a comer patatas fritas con los amigos, tener un confidente o simplemente compartir con personas con las que se tiene algo en común, son elementos decisivos en la etapa de la adolescencia, ya que contribuyen con el desarrollo personal del futuro adulto, construyen la identidad del joven y además generan seguridad.

Has empezado un cambio en tu vida personal, pero te cuesta alcanzar tu meta, ¿por qué no buscas apoyo? Solo con fuerza de voluntad no es suficiente. Contacta para 2 sesiones GRATIS. Pide que quieres superar tus miedos, inseguridades, falta de motivación y autoestima o cambiar tus relaciones personales o familiares. Si no estás satisfecha con tu vida personal, ¿por qué no haces lo que deseas para ser feliz? Solo tienes que decidirte. Escríbeme.

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Abre tus brazos

Toma conciencia y abre tus brazos

«Abre tus brazos» habla de la necesidad de adoptar cambios alineados a nuestros valores.

Y es que los cambios existen y existirán. La vida deja de tener sentido cuando no hay cambios. Se vuelve pura rutina y roza al aburrimiento. Más bien monotonía monocromática.

Cambia tus creencias

Aunque ahora mismo te quedes quieto, alguna parte de ti estará en movimiento. Tus ojos, tu respiración, tu mente… algo de ti está siempre en profundo cambio.

¿Sabes qué son tus valores? Los valores, son creencias, de lo que está bien y lo que está mal, de aquello a lo que te enfocas o a lo que te alejas. Estos los construyes desde tu infancia, por tu educación. Y también por tus experiencias.

¿Pero sabes qué es lo importante de los valores? Que estén alineados a tu vida. Si tu principal valor es la solidaridad, no te sentirás a gusto trabajando en una empresa cuyo único objetivo es vender sus productos a quien sea, sin importar el resultado y sin contar con un proyecto humanístico. Entrarás en un conflicto.

Abre tus brazos

Es curioso cómo miramos al exterior. Todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo. El resultado final es que si nada cambiamos, nada cambia. Así seguimos los años, intentando cambiar al prójimo.

Haz algo diferente

¿Dónde encontramos la solución? En nuestra forma de pensar. Uno mismo es quien puede lograr lo que quiere. Disfrutar la vida es tener calidad, es llenarla de momentos plenos de felicidad y amor compartidos con los demás. Sin embargo hacemos lo contrario, a veces parece que nos dedicamos a hacernos más complicada la vida unos a otros. Tu principal tarea es ser feliz y hacer feliz a la gente que te rodea. La vida cambia porque tú cambias, porque tu perspectiva cambia.

Cambiar una creencia significa quitarnos un prejuicio y dar una oportunidad a lo nuevo, a lo diferente y también a nosotros mismos. Pero recordemos un pequeño matiz del principio de este texto para ser coherentes:

La necesidad de adoptar cambios alineados a nuestros valores.

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