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el insulto

Cuando nos enfadamos perdemos el control. Nuestra ira aumenta y dejamos de decidir cuál es la mejor pauta de actuación.
Se va haciendo más probable que adoptemos comportamientos agresivos, como alzar la voz, pegar algún golpe o soltar tacos o insultos.

Entrada

En los casos en que nos enfadamos con alguien, no lo pensamos, y salen toda clase de #insultos hiriendo a quien escucha. Concretamente las personas impulsivas se dejan llevar y luego ¿qué hacen?

El enfado es algo normal. No conviene reprimirlo puesto que puede generar ansiedad. Nuestro intento va a consistir en verbalizar nuestro enfado sin ser nada agresivos o insultantes.

En esas situaciones, intenta y procura pensar lo que dices. Aquello que pase y suceda en tu #mente, ahí quedan. No es lo mismo #criticar a la #persona que a su #comportamiento.

Vídeo

Ayuda

Si te cuesta reprimir tus insultos hacía otras personas, puedes consultar tu situación personal contactando directamente. Es difícil cambiar el hábito pero una vez sepas entender lo que sucede, podrás expresarlo sin ser nada agresivo.

Semana 26 – Revisión y reflexión

Introducción

Hagamos en este momento una revisión de lo que llevamos hecho para aumentar nuestro nivel de felicidad.

Escribe sobre los cambios de comportamiento o de hábito que has conseguido realizar, o bien sobre tus cambios de actitud o de enfoque.

Responde a estas preguntas:

  •  ¿Qué pasos he dado o estoy pensando dar para lograr estos cambios?
  • ¿Qué cosas me dificultan hacerlos?
  • ¿Cómo pienso superar obstáculos?

revisión y reflexión

Ejercicio nº 26

Revisar o reflexionar para ir en la dirección adecuada

Podemos distinguir entre tres tipos de revisiones:

  1. Controlar para decidir qué hacer
  2. Comprobar para mantener la fiabilidad del sistema
  3. Revisar para ganar perspectiva

Controlar para decidir qué hacer

El hecho de revisar para decidir qué hacer es el más evidente de los tres tipos de revisiones que deberías hacer. Cada vez que puedas y quieras, lo evalúas para saber qué es lo mejor que puedes hacer en este preciso instante. El proceso en este caso es bastante evidente y debe ser lo más rápido posible, de forma que no te cueste realizarlo.

Comprobar para mantener la fiabilidad del sistema

El segundo tipo de revisión es el hecho de reflexionar o evaluar nuestro sistema para mantener su fiabilidad. Todo lo que has hecho hasta ahora es ideal, pero si no revisas tu sistema de forma periódica, verás como poco a poco el sistema dejará de ser tan eficaz.

La forma más habitual de revisar tu sistema para mantener su fiabilidad es mediante dos tipos de revisiones:

  1. La revisión diaria
  2. La revisión semanal

Es vital hacer bien las revisiones porque te permite tener plena confianza en tu sistema, lo que supone que no tengas que estarte preocupando por mil y una cosas que te pasan por la mente. De hecho, sabes que tu sistema refleja totalmente tu vida y, por lo tanto, ante cualquier imprevisto, solamente tienes que volver a tu sistema para estar tranquilo.

Revisar para ganar perspectiva

La revisión semanal nos ayuda a ganar una perspectiva que la revisión diaria no nos da, pero a veces es necesario subir a un nivel más elevado. Habitualmente a esta revisión se le suele llamar revisión general y se realiza una o dos veces al año, o incluso con menor regularidad.

Esta revisión general nos permite evaluar nuestro sistema con profundidad. No solamente por lo que respecta a la sensación de control del día a día, sino también por lo que respecta a las categorías organizativas de resultados. Es decir, aquellas que nos ayudan a obtener los resultados que deseamos en nuestras vidas. Es el mejor momento para reflexionar sobre nuestra vida y plasmar esas reflexiones en nuestro sistema organizativo.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

Semana 14 – Percepción de uno mismo

Introducción

La percepción de uno mismo es el proceso de atender la información selectiva y asignarle un significado. Elegir esa información depende de:

  • Nuestras necesidades personales
  • Nuestros intereses
  • Nuestras expectativas

En resumen, es el ideal o imagen mental que tienes acerca de tus habilidades, conocimientos, aptitud y personalidad.

¿Quién y qué soy?

Según sea nuestro comportamiento reflejamos una imagen a las personas que nos rodean. Si ayudamos a alguien, nos tacharán de amables. Si defendemos nuestras creencias, dirán que tenemos carácter y firmeza. De la misma manera que la adquirimos de otras personas, nosotros también nos adueñamos una noción de nosotros mismos. Nos atribuimos a nosotros mismos rasgos y características en función de nuestro propio comportamiento.

Empezamos a actuar de manera cortés  para que nuestra imagen tienda a reflejar para nosotros el sentido de nuestras acciones, y así nosotros mismos nos calificamos como personas educadas o correctas. Si para ti es fácil hablar delante de un grupo de personas, puedes concluir que eres un orador nato.

Con esta teoría de la autopercepción, nuestro comportamiento puede llegar a cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos a lo largo del tiempo.

La autopercepción es la acción de cómo nos sentimos, por la forma en que compartimos con el entorno. Si soy una persona muy activa, pensaría que estoy feliz, pero si por el contrario uno de esos días estoy como sin ganas de realizar nada,  derivaría en la percepción de que me encuentro triste.

Vamos a sincerarnos con nosotros mismos e intentar mirar dentro y enfrentarnos con lo que hay. Dejar que reaccionemos según lo que sentimos y no como se espera que debemos reaccionar.

Podemos entonces empezar a cambiarlo modificando nuestro comportamiento.

Ahora responde a esta pregunta pensando en tus conductas a lo largo de la vida, ya sea con respecto a los demás o respecto a ti:

  •  ¿Qué conclusión extraes acerca de ti mismo a partir de lo que observas de tu comportamiento?

percepción de uno mismo

Ejercicio nº 14

Piensa en algo que siempre has querido hacer pero que no te has atrevido a intentarlo por miedo al fracaso. Luego, ve y hazlo. Puede ser presentarse a un casting, apuntarte en un deporte, pedirle a alguien una cita, empezar aquel artículo o aquel libro que siempre quisiste escribir… Cuando lo estés haciendo, y también en cualquier otro momento de tu vida, asume una actitud optimista… aunque al principio tengas que simularla: busca nuevas oportunidades para salir de tu zona de confort, pide ayuda y opinión, admite tus errores…, todo lo que haría un optimista. Presta atención a tus pensamientos, las emociones que sientes y la manera en que te comportas cuando estas fuera de tu zona de confort.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

Semana 9 – Escoger un camino

Introducción

Se nos presentan dos dilemas en el camino a escoger para el disfrute de nuestra felicidad. Se trata de si esperamos un tiempo para obtener un beneficio en el futuro o nos centramos en sacar provecho al día a día. Veamos un resumen:

  1. Nos sacrificamos ahora para obtener un bien a largo plazo con acciones que contribuyan a nuestra felicidad futura. Para empezar, nos ponemos a estudiar, trabajar o a ahorrar.
  2. Nos concentramos en vivir exclusivamente el presente. Por lo tanto, nos relajamos, disfrutamos del entorno y dejamos que nuestra mente descanse.

Ahora anota en tu diario:

  • Qué momento de tu vida te proporcionó en el pasado un beneficio presente o futuro.

camino de placer

Ejercicio nº 9

Durante cuatro días consecutivos escribe  sobre una experiencia concreta o un periodo de tiempo determinado que se encuentre en unos de los cuadrantes de la tabla en el párrafo siguiente. Dedica un mínimo de 15 minutos diarios.

Procura dedicar cada día a un solo cuadrante. Es importante que incluyas:

  • Emociones que hayas sentido entonces o ahora
  • Tu comportamiento en esa situación. Las cosas que hiciste en ese momento
  • Lo que pensaste en ese momento o ahora al describirlo.

CARRERA DESENFRENADA. Escribe algo sobre algún periodo de tu vida en el que hayas sentido que perseguías una meta de manera desesperada, sin tiempo de pararte a disfrutar y responde. ¿Por qué hacías eso? ¿Te aportó algún beneficio? ¿Cuál exactamente? ¿Cuál fue el precio que pagaste por ello?PLACER. Describe un periodo en el que solo buscabas el placer o el beneficio inmediato sin preocuparte por las consecuencias. ¿Sacaste algo bueno de ello? ¿Qué exactamente? ¿Qué precio tuviste que pagar?
ESCEPTICISMO. Alguna experiencia difícil que te haya hecho sentirte negativo, resignado. ¿Algún periodo en tu vida que te haya invadido la desesperación? ¿Cuáles fueron tus pensamientos y sentimientos más profundos? ¿Qué pensamientos experimentas ahora al recordar?FELICIDAD. Describe un momento o una etapa de tu vida en el que hayas sido especialmente feliz. Transpórtate a ese momento y vuelve a experimentar las emociones que sentiste.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

Cómo reconocer a un maltratador psicológico

¿Sabemos que es un maltratador psicológico?

Identificar a un maltratador psicológico en función de unos patrones generales no significa que todas las personas que tengan parte del patrón sean maltratadoras. Puede darse el caso de que un individuo pase por un momento difícil en un periodo  puntual de su vida. Sin embargo, es cierto que pocos o muy pocos se salvan de no ser señalados como maltratadores psicológicos cuando cumplen casi todos los puntos de la lista que veremos más adelante.

Ha pasado mucho tiempo desde que no se tenía información al respecto pero hoy día deberíamos reconocerlos y actuar. Actuar no significa que te hagas la héroe y te expongas a riesgos con un alto coste. Por lo tanto, pensar bien las consecuencias y, repito, actuar.

Voy a comentar que entre los homosexuales también existen estos patrones pero no son tan reconocidos o se clasifican como crímenes pasionales. Los maltratadores son expertos en ocultar su psicopatía a ojos de quienes los rodean, y ni siquiera los psicólogos especializados en violencia son capaces de identificarlos sin someterlos antes a un exhaustivo análisis de personalidad. Veamos un caso muy llamativo que quedó en un misterio.

Muchos de ustedes recordarán que el 15/07/1997 Gianni Versace, reconocido diseñador italiano, fue asesinado a las puertas de su mansión en Miami Beach. Andrew Cunanan, escort de 27 años, le disparó a quemarropa matándolo al instante. Una semana más tarde Cunanan se suicidó en una casa flotante al verse rodeado por la policía. Nunca se han sabido los motivos que empujaron a Cunanan a realizar tal asesinato pero hay que decir que era buscado por otros 4 asesinatos más. Se barajaron muchas hipótesis, pero con el paso del tiempo fueron descartadas por la policía que investiga el caso. Lo que se sabe del asesino es que tenía una supuesta sed de venganza, un perfil de psicópata.

maltrato en brazos

RASGOS EN COMÚN

1.- Son encantadores y seductores al principio

Estas personas no se muestran intolerantes al principio, sino que son encantadoras en las fases iniciales de la relación. Saben cómo comportarse, y su verdadero “yo” puede tardar un tiempo en aparecer. A medida que la confianza con la otra persona se incrementa, entonces muestran el comportamiento destructivo.

Al ser personas encantadoras al comienzo del idilio suelen conquistar fácilmente a su víctima. De hecho, poseen una gran capacidad de seducción. Los halagos, las zalamerías, las carantoñas, el elogio y la adulación son armas que utilizará como un arsenal a consumir antes de que se enfríen los ánimos. Todo son «nubes y pajaritos» a nuestro alrededor mientras vamos cayendo como víctimas a sus encantos.

2.- Son intolerantes

Las personas intolerantes no respetan las opiniones, actitudes o comportamientos de los demás. Son personas llenas de prejuicios. Esto provoca que reaccionen de forma agresiva, resentida y poco educada, ya que consideran que no hay motivo para evitar que impere su propia voluntad. Suelen ser sexistas.

Como quien dice «no se callan ni debajo del agua». Observarás que se meten con la cajera de un supermercado si esta está hablando con la clienta precedente. Cuando alguien pretende gastarle una broma, se va a encontrar con una respuesta contundente. Incluso si el maltratador considera que se han excedido con él, no sería la primera vez que suelta un cachete o sopapo por atrevidos.

Son personas que no se arrepienten de lo que hacen, de su conducta con otras personas. Ni siquiera existe la posibilidad de que recapaciten demasiado.

3.- Son autoritarias

Los maltratadores son autoritarios porque se caracterizan por poseer rasgos antidemocráticos e intransigentes. Son amantes del orden, pero desde un punto de vista subjetivo, es decir, en función de su criterio personal. Da igual si tienen razón o no, porque si no les obedeces montan en cólera.

Los enfados empiezan a ser una rutina. Tu no entiendes como una persona, que te quiere, se «cabrea» porque no vas a buscarle a la estación del tren a la una de la madrugada en lugar de cogerse un taxi. Básicamente, donde mejor vas a apreciar este autoritarismo, es en que pasas de ser su pareja a ser su criada. Surgirán para ti una serie de  favores que se convertirán en un doble trabajo. El tuyo y el de él.

  • Ingresar un dinero en mi cuenta
  • Reserva un hotel o billete que no tengo ordenador
  • Compra tabaco, bebidas o recarga mi móvil

Vas cediendo y cuando quieras darte cuenta te ves ahogada en un sinfín de encargos que si no los cumples serán el punto de partida de un encontronazo. Si te resistes, estas personas tienen el don de la insistencia. Llamará, machacará, peleará hasta que te angusties y acabes abatida de cansancio.

4.- Son intransigentes

No son personas que dialoguen y que busquen consenso porque consideran que solo ellos tienen razón. Todo lo que no encaje con su pensamiento está mal, y así garantizan que la única verdad existente es la suya.

Para ellos todo está bien o está mal. No hay término medio. En otras palabras, o todo es blanco o todo es negro. Esto ocurre porque, generalmente, los maltratadores han crecido en familias que les han tratado así.

5.- Son chantajistas

Este tipo de personas se comportan siempre de acuerdo con sus intereses y culpan, incomodan y provocan miedo a la víctima del chantaje. Suelen hacer que la víctima se sienta culpable por cosas que ni siquiera ha hecho o cosas que ha hecho pero que no necesariamente están mal.

6.- No hacen autocrítica

No saben encajar las críticas. Esto ocurre porque cualquier crítica es percibida como un atraque a su identidad y a su manera de interpretar la realidad, no se plantean la posibilidad de que pueda ser una aportación constructiva.

Además, por supuesto, los maltratadores psicológicos no hacen autocrítica, o por lo menos no de forma sistemática y a no ser que se topen con una experiencia que les obliga a dar un cambio radical a su manera de ver las cosas.

En momentos muy puntuales sacan a la palestra las críticas recibidas. Solo si les ha afectado de forma muy determinante. Tras una disputa, a lo largo de los días siguientes, no se manifiesta sobre los hechos acaecidos. No va a hablar del tema. No hará comentarios ni preguntas. Es como si nada hubiera sucedido. No hay diálogo y espera con el silencio que se normalice la situación.

7.- Ellos si critican

A pesar de que estas personas no hacen autocrítica, sí que critican a los demás con gran facilidad. Buscan los defectos de la otra persona y les machacan emocionalmente con su debilidad, e incluso se inventan una debilidad para hacer que la víctima se sienta mal. No es crítica constructiva, sino una acción orientada a hacer que alguien se sienta mal para disfrutar con su reacción o para someterla.

8.- Cambiar de humor repentinamente

Los cambios de humor son frecuentes en este tipo de personas, que pasan de un estado agradable al enfado o la ira en cuestión de segundos. Por tanto, pueden vivir en dos extremos, de ser encantadores pasar a ser personas insoportables. Se sienten ofendidas con facilidad.

9.- Hacen falsas promesas

Aunque pueden parecer arrepentidas a veces, estos individuos tienden a realizar falsas promesas. Son expertas en pedir perdón pero, en realidad, no se arrepienten. Su «voy a cambiar» no tiene ningún valor, porque a la mínima actúan igual.

10.- Son controladoras

Son personas que tienen la necesidad de sentirse superiores y controlar a los demás. Aunque son personas inseguras y tienen miedo a ser desenmascarados, el control se convierte en su aliado. Esta es la manera de tener todo bien atado, para que no se escape nada de sus manos.

Revisar el móvil para ver tus contactos, mensajes y fotografías será el punto de partida a una larga faena que continuará con inspeccionar los correos electrónicos, la papelera de reciclaje con los archivos eliminados, las carpetas ocultas y con contraseña y que acabará haciéndose pasar por ti respondiendo a los mensajes de chats y redes sociales. Los más cínicos conseguirán instalar una aplicación en el móvil de la víctima para realizar su seguimiento vía GPS. La víctima ante tal acoso empieza a eliminar aplicaciones de su móvil. Se siente agobiada y controlada por un maltratador que disfruta del dominio y poder sobre su víctima.

El aislamiento de la víctima de su familia y los amigos es uno de los objetivos por las que el abusador obliga a la víctima a sumisión total. Su idea es que la víctima se sienta amenazada y tenga miedo a hablar con otras personas. La victima muchas veces acepta esta sumisión para proteger a sus amistades. Nunca cortes el vínculo amistoso y familiar. Si es necesario, mantén en secreto dicho nexo. Las personas cercanas a ti es lo poco que te queda donde poder aferrarte.

11.- No tienen control emocional

Pese a querer controlar a los demás, no tienen control emocional. De hecho, muchas son personas totalmente analfabetas a nivel emocional. Por eso se comportan de manera impulsiva, sin reflexionar sobre su vida interior.

Pueden decirte a todas horas «te amo» pero poco más. Aparte de demostrar cariño, necesitamos que nos llenen con detalles por iniciativa propia.

12.- No se detienen

Al no tener una gran capacidad de reflexión, son personas que no se detienen por nada, para ellos el fin justifica los medios. Son personas que incluso pueden actuar sigilosamente en lugares públicos, convirtiendo la vida de la víctima en un auténtico calvario.

13.- Son mentirosas

Evidentemente, las personas manipuladoras no son personas honestas. Esto les convierte en mentirosos expertos, que suelta una mentira tras otra. De hecho, raramente dicen la verdad, porque siempre están pendientes de herir a la otra persona.

14.- Se hacen las «víctimas»

Como siempre están culpando a la otra persona, suelen adoptar el rol de víctima para justificar sus acciones. Por ejemplo, pronunciando frases como “no me quieres, porque siempre estás más pendiente de tus amigos”. Las acciones de daño psicológico son continuas, pero no necesariamente tienen que ser directas. Algunas vienen enmascaradas del falso victimismo.

Ante una agresión justifican sus acciones porque tu «te lo mereces». Eres tu quién le has sacado de sus casillas, has hecho que se ponga nervioso, no te has callado y si sigues con tu actitud «la cosa va a  terminar muy mal» con insultos y golpes. Generalmente esto va a suceder en el ámbito íntimo, dentro del hogar, pero hay situaciones que se van a dar en público por culpa del alcohol o las drogas. No importa quienes estén porque ni las personas allegadas pueden controlar la situación. Los falsos amigos, en lugar de intermediar y protegerte, te van a pedir que te escapes tirándote por un balcón o que salgas huyendo del lugar y te escondas.

15.- No empatizan

Las personas maltratadoras no son empáticas. ¿Qué quiere decir esto? Pues que no reconocen las emociones de los demás ni conectan con ellas. Esto permite que puedan hacer a la víctima sufrir sin tener ningún tipo de resentimiento.

Van a estar buscando constantemente tus puntos débiles. Cuando llegue el momento de la discusión tu verdugo utilizará los argumentos más dañinos para vengarse: «eres vieja, nadie te quiere, estás acabada, ni tus hermanos te aguantan, ojalá te mueras pronto, que asco de persona, una prostituta vale más que tu…, etc. Les aseguro que las palabras que salen por la boca de un maltratador son muy hirientes. Lejos de ocultarse, las agudiza aumentando la hostilidad de la discusión.

Este tipo de personas no solo maltratan psicológicamente a sus parejas, sino que suelen extender este tipo de comportamientos, por ejemplo, con sus hijos e incluso pueden infundir daño físico a mascotas. Son personas crueles e insensibles.

Heridas de maltrato

SOLUCIONES AL MALTRATO

El principal error de la víctima es pensar que con el paso del tiempo su pesadilla va a terminar o va a conseguir que el maltratador cambie. Fundamentalmente en el momento que quieres dejarlo es cuando más oirás repetir que él «no es así», que «no sabe lo que le pasa», que «te prometo que voy a cambiar». Eso no va a suceder. El motivo es obvio: pide perdón pero no se arrepiente. Al contrario, su violencia irá aumentando. El maltratador busca aumentar su poder sobre la víctima hasta el punto que esta niega los hechos o busca justificaciones para el comportamiento del agresor.

Los maltratadores son personas con una alta frustración que la descarga sobre la víctima. Como hemos comentado anteriormente, los maltratadores tienen problemas para gestionar sus emociones y poseen una autoestima baja que intentan compensar despreciando a otros.

En muchos casos el maltratador se ha criado en un ambiente donde la violencia estaba permitida, por lo que esa es la única manera de relacionarse que conoce. De hecho, algunos incluso han sido víctimas del maltrato durante su infancia.

Algunos consejos que puedes seguir para acabar con tu angustia son:

  • En la primera oportunidad que seas consciente que eres víctima de maltrato, rompe todo vínculo y desaparece. No le des más oportunidades. Recuerda que va a utilizar todas sus técnicas de seducción y encantos para recuperarte.
  • Rodearte de amigos y familiares es obligatorio. Cuéntales la situación por la que estás pasando.
  • Bloquea todas las formas posibles de que se ponga en contacto contigo. Elimina tu perfil de redes sociales, de relacionarte con amistades comunes o amigos suyos. Cambiar de ciudad es una opción personal que debes contemplar.
  • Si te encuentras muy mal, pide ayuda psicológica. También puedes acudir a una comisaria a denunciar.
  • Empieza a interiorizar que es él quien está mal, quien es un desequilibrado. Vuestro amor en una relación tóxica.

El coaching te ayuda a recuperar tu autoestima. Hay que gestionar tus emociones de nuevo para adquirir confianza y buscar soluciones para perder el miedo. Todo encaminado a que vuelvas a valorarte como una persona independiente que disfruta de su felicidad.

Si tienes alguna consulta, puedes enviar un correo, dejar un mensaje en facebook o haz un comentario al pie de este artículo.