Renunciar al pasado

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Aprendo a renunciar al pasado. Mis metas y objetivos en la vida han dejado de coincidir con los de esas personas.

1- ⭐ Dejo a las personas a las que ya no les importo.
2- ⭐ Marco una frontera entre por quienes lucho y por quien renunciar
3- ⭐ Aprendo de las experiencias del pasado y saco provecho del dolor
4- ⭐ Aligero la carga sobre mí, renunciando a las cosas que pesan.

✅ No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.

Ya no miran en nuestra misma dirección, sus metas y objetivos en la vida han dejado de coincidir con los nuestros.  la renuncia es algo voluntario, realmente ¡no quieres hacerlo! Pero, debes tomar esta decisión para no continuar sufriendo en la relación.

Marco mi frontera entre por quienes lucho y por quien renunciar. Lo puedes corregir de la misma manera en que aceptaste a esas personas. Un día subieron a tu tren y ahora se bajan para no seguir el mismo camino. No son felices a tu lado y nadie es dueño de nadie.

Me doy cuenta que lo que ayer dolió, hoy ya no me importa. No podemos cambiar lo que nos ha generado dolor y debemos sencillamente aceptar, sin resignación, solo con la consciencia de no está a nuestro alcance un resultado diferente. A partir de allí viene el aprendizaje, durante el cual lo vivido se transforma en experiencia, donde podemos sacar finalmente provecho del dolor.

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Para aligerar la carga sobre mí, renuncio a las cosas que pesan.  Es importante descubrir qué ganancias secundarias obtenemos al mantenernos en esa posición y qué creencias y pensamientos equivocados tenemos al respecto, para hacer los cambios necesarios.



desprenderse del pasado

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Para enfrentar el pasado y dejarlo atrás es necesario buscar un punto objetivo e identificar qué es lo que te retiene. Las causas pueden ser varias, siempre relacionadas con las creencias, culturales, familiares o religiosas. Se aconseja escribir sobre el pasado para que tú ganes confianza. Nunca busques culpables en los demás. Enfócate en ti, sin rencores.

Nos agarramos a personas, cosas o situaciones por miedo a perderlas. Es tal el miedo, a estar sin ellas, que acumulamos sentimientos, creencias y emociones que tienen que ver con esas cosas que no estamos dispuestos a dejar ir. Tenemos miedo a cambiar, a dejar entrar lo nuevo porque eso significa soltar lo viejo.

Nos aferramos, para no sentir el dolor, el miedo, o la tristeza que nos da desprendernos de aquello, que ya fue o ya pasó en nuestras vidas.

Si prefieres seguir viviendo en el pasado, con esos objetos o recuerdos, es porque no te puedes librar de ello. Has creado una dependencia emocional que te ata y no te deja vivir.

Para soltar ese pasado, hay que aceptar que todo aquello sucedió. Vas a tener que renunciar a algo. Te producirá dolor decir a todo aquello adiós a través de una carta, un perdón, un ritual… etc. pero tienes que volver al presente.

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Una vez que hemos aceptado que la vida continua y el tiempo transcurren sin descanso, empezamos a experimentar las cosas nuevas que nos depara la vida. Entra la esperanza y el deseo de realizar cosas nuevas. Perdona o pide perdón si crees que te libera. Rodéate de personas que te ayuden o solicita la experiencia de un profesional, alguien que te acompañe en el camino.



¿A qué debes renunciar?

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Continuamos con los #cambios que estamos dispuestos a modificar. Este ejercicio te explica cómo #renunciar a modelos mentales que nosotros mismos hemos creado. Al principio puede que te cueste porque no sabes cómo poner en práctica. Pero si lo deseas, llegará. Empieza por los ejemplos que te voy orientando: delegar funciones, renunciar a cosas que en realidad no necesitas, a tratar de controlar todo…, etc.

Renuncia a tu necesidad de tener siempre la razón. Los demás no son culpables de lo que posees, sientes o no sientes. Cada adulto es responsable de su vida. Es tu mente la que te causa negación, contaminación y auto destrucción. No te creas los pensamientos negativos que salen de tu mente.

Empieza a probar, a dar un paso más, y verás como tus creencias limitadoras dejan de tenerte atrapado. Lo que parecía imposible, ahora es posible.

¿Quejarte de tu situación arregla tu vida? Al contrario, te hace infeliz, deprimida y una persona triste. En la mayoría de las ocasiones eres tú quien elige estar mal y la situación poco o nada tiene que ver con tus acontecimientos.

La queja viene muy acompañada de la crítica. No puedes soportar que los demás sean felices y comprendidos. Las personas somos diferentes, por lo tanto, abre tu mente. Todos aquellos que no piensan como tú o son diferentes no tienen por qué ser objetivo de tu rechazo. ¿Te dan miedo? Excusas que te limitan. En lugar de crecer en la mejora de ti mismo, te auto engañas a saber con qué argumentos y prefieres quedarte atascado.

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Ya ves, muchas personas viven una vida que no es la suya. Escuchando lo que otros piensan de uno mismo, en relación con el entorno, siguiendo modas o consejos para agradar a todo el mundo. Mientras tú ignoras tu voz interior, qué es lo que necesitas y qué es lo que te hace feliz. No dejes de ser dueño de tu vida. Puedes perder fácilmente el control de lo que necesitas.

Cambiar un hábito

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Este ejercicio no arregla tu vida. Intenta que modifiques un hábito negativo, la práctica habitual de una persona, por otro positivo. Los hábitos son acciones que hacemos automáticamente, casi sin pensarlas. Los hábitos son como la ropa que usamos para vestir: los tenemos porque visten nuestra personalidad y participan en mejorar nuestra imagen.

Cuando modificas tus viejos hábitos, modificas tu personalidad. A la hora de trabajar nuestros pensamientos en el inconsciente, es necesario pensar en positivo pero a la vez de forma realista.

En este vídeo se describe un protocolo de actuación: Hacer una lista de hábitos que queremos cambiar, determinar cuál es la causa original… etc. Se pretende que cambies de actitud para ganar batallas. Una vez tengas aprendido el método, te dará fuerzas para proseguir.

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Si quieres ver un resumen de las etapas a seguir, te dejo este flujograma para ver visualmente las diferentes etapas.

Estoy dispuesto a cambiar

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Vamos a utilizar la afirmación «estoy dispuesto a cambiar» repitiéndola con frecuencia. Vete mentalizando que te encuentras en un proceso de cambio. Sientes la necesidad de cambiar algo en tu vida.

Repite la frase cuantas veces te sea posible. Deja de aferrarte a hábitos y creencias que ya no te sirven. Deja marchar los pensamientos que te estorban. Libérate del pasado con nuevos pensamientos del presente.

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Generalmente, esperamos que el cambio ocurra afuera, que sean los demás los que cambien. Sin embargo, el cambio debe empezar dentro de nosotros, la gran pregunta es: ¿estás dispuesto a cambiar?

Damos forma a nuestra vida y nuestra realidad con nuestros pensamientos y actitudes. Si el resultado que estás teniendo no es el que esperabas tener, es importante que tomes un momento para revisar las herramientas con las cuales estás creando esa realidad, esto es, tus pensamientos y actitudes.

Creencias negativas

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Haciendo un resumen de los vídeos anteriores, hemos visto qué emociones se repiten con más frecuencia, a controlar las palabras hirientes y mejorar nuestra auto estima ante el espejo.

El n.º 4 trata de descubrir ciertas creencias negativas que hemos adquirido con el tiempo y que nos producen malestar o sensaciones extrañas en nuestro cuerpo.
Examina de dónde provienen y quién nos las transmitió.

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Continuación

En una segunda parte, intenta profundizar un poco más sobre otros mensajes y de quién parten:

  • Tu entorno educativo
  • Tu familia
  • Tus amistades
  • Sobre tus convicciones espirituales

Espero que descubras el origen de tus creencias negativas y sobre todo llegues a identificar quienes te envenenan.

el espejo

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Mirándote en un espejo vas a pronunciar #frases que refuercen tu #autoestima. Además, puedes grabarte con un móvil para ver posteriormente tu #actitud. Tienes que repetir tantas veces como sea necesario hasta que tengas la seguridad que los han mentalizado y crees de verdad en tus afirmaciones.

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Puedes utilizar otras frases. Te dejo una guía de ejemplos:

  • Merezco mi propio amor y afecto
  • Estoy cómoda conmigo misma
  • Confío en mi y sé más de lo que creo que sé
  • Nadie puede hacerme sentir inferior sin mi consentimiento

Quien quiera, se puede animar a enviar su vídeo para mostrar al resto cómo le fue. Es importante quitarse la vergüenza y demostrar que se adquiere seguridad en sí mismo. No nos afectan los comentarios de otros.

el insulto

Cuando nos enfadamos perdemos el control. Nuestra ira aumenta y dejamos de decidir cuál es la mejor pauta de actuación.
Se va haciendo más probable que adoptemos comportamientos agresivos, como alzar la voz, pegar algún golpe o soltar tacos o insultos.

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En los casos en que nos enfadamos con alguien, no lo pensamos, y salen toda clase de #insultos hiriendo a quien escucha. Concretamente las personas impulsivas se dejan llevar y luego ¿qué hacen?

El enfado es algo normal. No conviene reprimirlo puesto que puede generar ansiedad. Nuestro intento va a consistir en verbalizar nuestro enfado sin ser nada agresivos o insultantes.

En esas situaciones, intenta y procura pensar lo que dices. Aquello que pase y suceda en tu #mente, ahí quedan. No es lo mismo #criticar a la #persona que a su #comportamiento.

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Si te cuesta reprimir tus insultos hacía otras personas, puedes consultar tu situación personal contactando directamente. Es difícil cambiar el hábito pero una vez sepas entender lo que sucede, podrás expresarlo sin ser nada agresivo.

Las emociones

1er vídeo de una serie de ejercicios de coaching básico. En esta entrega lo que vamos a tratar son las emociones.

Funcionamiento

Las registramos al final del día en un cuaderno hasta que pasen 25-30 días. Pasado ese tiempo, vamos a revisar qué emociones se repiten con más frecuencia para prestar atención a esas conductas. Dejo algunas emociones en esta lista para haceros una guía: Aburrimiento, alegría, alivio, amor, angustia, ansiedad, añoranza, apatía, apego, asco, asombro, calma, cariño, celos, cólera, compasión, confianza, confusión, congoja, culpa, curiosidad, decepción, depresión, desamparo, desamor, desánimo, desasosiego, desconcierto, desconfianza, desconsuelo… etc.

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Si no aciertas cómo tratar esas emociones que acabas de ser consciente, puedes consultar por videoconferencia tu situación personal. El tiempo se limita a 15 minutos diarios para poder atender todas las cuestiones.

Ataques de ansiedad en el trabajo

Introducción

La ansiedad laboral no aparece espontáneamente. Existen diversas causas que provocan y detonan esta situación. Hay varios factores que pueden provocar esta respuesta de ansiedad en el trabajo. Entre ellos, los más comunes son:

  • Alta exigencia laboral

Cuando somos muy perfeccionistas y nos auto-exigimos con las tareas más complicadas

  • Tendencia a controlar

Cuando queremos abarcar cada tarea y cada responsabilidad. Sobrecargamos nuestro tiempo con tareas que no nos corresponden. Como solución existe la posibilidad de delegar o el trabajo en equipo.

  • Miedo a cometer errores

Los errores son pautas para evolucionar y no una fórmula matemática que indique nuestra profesionalidad. Si te quedas en la zona de confort cometiendo el mínimo de errores posibles, también se darán cuenta que no arriesgas en tu trabajo.

  • Miedo a que no evalúen negativamente

Cuando nos hacen una valoración que no es positiva, no tenemos que dudar. La duda se traduce en miedo y ese miedo nos empieza a afectar. Tenemos que asimilar todo tipo de valoraciones para crecer laboral y personalmente.

  • Mala organización empresarial

No siempre la ansiedad nace desde nuestro interior. Podemos encontrarnos que existen organizaciones donde nos enfrentamos a «imposibles» por su estructura organizativa. La siguientes situaciones van mermando al trabajador más profesional y aparece lo que denominamos la «ansiedad razonable».

1- No hay comunicación
2- No participamos en la toma de decisiones
3- Poco control sobre el trabajo que se realiza
4- Horarios muy estrictos
5- Tareas poco claras, confusas e incoherentes
6- Mala relación con los compañeros o superiores
7- No están definidos los roles de cada puesto o sección.

Síntomas de ansiedad en el trabajo

Cuando percibas alguno de estos síntomas, examina si estas siendo víctima de ansiedad laboral:

  • Musculatura tensa
  • Obsesión
  • Inseguridad personal y laboral
  • Insomnio
  • Desorden alimenticio

Junto con los síntomas que has leído en el listado anterior, aparecen las siguiente consecuencias, que estoy seguro habrás notado más de una vez:

  • Cansancio o agotamiento. No un cansancio físico del esfuerzo laboral, sino un agotamiento mental con tanta exigencia y preocupación. El estado de tensión hace que las tareas se vuelvan arduas y tediosas.
  • Preocupación excesiva. El miedo a que nos valoren poco o mal. Por ese perfeccionismo absoluto que nos auto-exigimos. Cuando hace que una tarea la revisemos constantemente. Provoca retrasos con nuestro ritmo, vemos que el tiempo pasa y que no podemos cumplir con el resto de actividades.
La ansiedad en el trabajo

Prevenir la ansiedad

  • Organiza tu tiempo. Planifica con calma tu jornada laboral antes de ir como «pollo sin cabeza». No te apresures. Estable cuáles son las prioridades y no te obsesiones con hacer todo en un tiempo récord.
  • Realiza ejercicio físico. Ayuda a desconectar del trabajo.
  • Pide ayuda a un profesional cuando veas que te sientes desbordado. No solo en lo profesional, sino cuando veas que también te afecta en lo personal.
  • Controla tu respiración. Cuando la ansiedad aparece, empezamos a respirar de forma más rápida. Sé consciente de ello e intenta recuperar tu respiración habitual.
  • Muévete. Si estás en una oficina, sal un rato a relajarte o a despejarte.
  • Habla con alguien. En el trabajo suele estar complicado pero cuando finaliza tu jornada laboral, puedes socializar con algunos compañeros de trabajo. Otras personas pueden ayudarnos a ver el problema tal cual, sin magnificarlo ni empequeñecerlo.
  • Escucha música. Si en tu trabajo puedes permitírtelo, ¡ponte los auriculares!
  • Sonríe. Hay que intentar ver las cosas desde otra perspectiva y pensar que no es el fin del mundo.
  • Descansa. Dormir bien el tiempo necesario. Si no se puede, intentar recuperar el sueño los fines de semana o durante las vacaciones.

Comenta y participa

Colabora y deja tus comentarios con tus mejores propuestas. Siempre puedes ayudar con las sugerencias.

¿Superas los agobios?, ¿Cómo calmas la ansiedad en el trabajo?, ¿Tu productividad ha disminuido?, ¿Has padecido ansiedad laboral?, ¿Qué síntomas sufriste?, ¿Has llorado desconsoladamente en tu puesto de trabajo?

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