Introducción

⭐ Nuestra calidad de vida aumenta cada año lo que nos fortalece a lo largo de las diferentes etapas de la vida hasta que llegamos a la vejez. Cuidar a nuestros mayores ha sido un gran reto, sobre todo en el ámbito familiar. Es nuestra voluntad querer ayudar a esos mayores a que dejen lo más tarde posible su existencia en el plano físico para quedar en nosotros los recuerdos vivos, pero ya de una forma espiritual.

⭐ Los diferentes gobernantes intentan, desesperadamente, inculcarnos el hábito de tener que jubilarnos cada año con una edad más tardía en nuestro trabajo. Es lógico pensar que ya no es como hace treinta años. Ahora disfrutamos de un mayor tiempo de jubilación junto con una salud más estable en esa etapa final de la vida. De mala gana, se acepta que continuaremos unos años más aportando cotizaciones a las arcas del estado hasta que llegue el merecido retiro de la vida laboral. La diferencia con nuestros antecesores es que buscaban la manera más rápida de parar de trabajar.

El conflicto surge cuando una parte de todo el entramado se mueve, avanza, pero no acompaña al resto de apartados que completan la compleja tela de araña. Es decir, hay partes que se mantienen intactas y, como un programa informático, se están empezando a quedar obsoletas. En este caso concreto me refiero a los familiares que cuidan a los padres. Padres que pueden ser independientes o necesitar de nuestra ayuda para su vida diaria. El tema no está exento de polémica, porque, o nunca hubo presupuesto, o lo poco que se destinó era muy escaso.

Apoyo al cuidado de nuestros mayores

⭐ Recordemos que un familiar, hasta tercer grado, puede solicitar cobrar una prestación económica por el cuidado de familiares mayores, siempre que lo haya hecho durante un año previo a la solicitud y que reúnan además otras condiciones de convivencia y de habitabilidad.

En definitiva, se abre una serie de requisitos a cumplir. Vamos a tomar las condiciones que existen actualmente en España. El cuidador tendrá derecho a:

  • Que los años dedicados al cuidado aparezcan como cotizados en su vida laboral, siempre que se haya suscrito al convenio especial de la seguridad social.
  • Derecho a una incapacidad permanente por enfermedad o accidente
  • No tendrá derecho a desempleo o prestaciones por incapacidad temporal

⭐ El tiempo de demora para cobrar las ayudas se estima entre 7 y 20 meses (Según protocolo Covid). Quienes consiguen llegar a la meta verán ingresadas en su cuenta las ridículas cantidades entre 153 euros/mes a 387,64 euros/mes.

Si, estás leyendo correctamente. ¿Se puede vivir con unos padres, en el que ambos o uno de ellos es dependiente con esas cifras? ¿Las 24 horas del día? ¿pendientes de ellos de lunes a domingo? ¿Entramos a valorar los grados de dependencia? No es lo mismo una persona que solo necesita ayuda para vestir y tomar su medicación que una persona mayor que está encamada por varios años. La edad media del cuidador no profesional es de 50-55 años. El 70 % de españoles con personas dependientes a su cargo dedican entre 12 – 15 horas diarias de lunes a domingo. El otro 30 % lo hace de forma semanal en función del grado de dependencia. Al final se plantea el interrogante de quién cuida al cuidador.

✅ Para completar el círculo, cada año los recortes en prestaciones son mayores. Sí, las cifras que he expuesto son bajísimas. Basta decir que no son reales con la situación que vivimos. ¿Quién quiere dejar su trabajo para tener una jornada a tiempo completo por una mísera recompensa? De igual modo que se ha ido escalando y aumentando la edad de jubilación, no se han actualizado las condiciones para el cuidado de personas mayores, preferentemente dependientes.

Tomadura de pelo

Si partimos de la idea que se ha reconocido retrasar la edad de jubilación, ¿por qué no está en consonancia con la tasa de dependencia? También ha aumentado. La longevidad va acompañada de otros conceptos como enfermedades, atención especial y mayor demanda de cuidados.

¿No está claro para los dirigentes que han aparecido nuevas necesidades? ¿Qué futuro se ha previsto? No solo para los mayores, sino para sus cuidadores que no son profesionales. Es la propia familia quien se tiene que plantear, llegados a un punto, si la persona mayor se queda en el hogar o pasa a ser atendida en una institución. Arrancarles del que ha sido su hogar durante muchos años es un paso muy complicado. Hay quien entenderá la circunstancia y otras, en el tiempo que les queda, nunca se adaptarán a la convivencia en grupo.

¿Cómo te afecta?

Hay varias áreas que afectan a los cuidadores familiares:

  • No se valora el desgaste físico, emocional y psicológico.
  • Nadie sabe de esa carga hasta que le toca.
  • Tu intimidad y privacidad como persona no existe

Situaciones que se dan

  • Una pareja en la que los dos trabajan al cuidado de un matrimonio de ancianos. Antes de ir al centro de trabajo atienden las primeras necesidades de estas personas a su cargo. Luego tendrán que confiar en una cuidadora externa el resto de la jornada. A la noche tendrán que volver a ocuparse con la cena y el acueste. Los fines de semana las salidas de ocio son las justas.
  • Unos hermanos, tíos, primos… etc. al cuidado de una persona mayor. Son conocidos como “abuelos golondrinas” o “abuelos maleta”. El abuelo cada cierto tiempo va rotando de un domicilio a otro. La familia es la que establece el periodo de tiempo. Puede ser una vez al mes en casa de un hijo o durante las vacaciones en casa de algún familiar mientras los cuidadores principales descansan ese periodo. En cada hogar se le tratará de manera diferente, en función de compaginar la vida familiar y laboral. Repercute en vez de ser acogimiento se torna en una carga y problemas de convivencia. Las personas con Alzhéimer no se terminan de ubicar. Cuando reconocen las caras y los objetos, llega un nuevo cambio.
  • El hombre / mujer trabaja y el otro no. ¿Se imaginan la relación de pareja? ¿Cuánto tiempo se dedican a ellos mismos? El caso más típico es el del marido que trabaja y la esposa que se queda cuidando del hogar, los hijos y la persona dependiente. Tradicionalmente ha sido y sigue siendo la mujer la que se encarga del cuidado de estos mayores. El conflicto está servido desde el momento en que la esposa cuida al suegro o la suegra. Un pequeño matiz pero que cambia el panorama. Haz un ejercicio mental imaginando como los suegros se quejan al hijo que no están bien cuidados y este culpa a su mujer de no querer atenderlos debidamente. Muchos matrimonios sufren de crisis severas por la intromisión de terceras personas y, en estos casos concretos, es muy difícil hacerle cambiar una persona mayor.
  • Cuando piensas que ha llegado el final porque el ser querido y dependiente ha fallecido, pasan unos pocos años y ahora es otro familiar o tu propia pareja que cae en una larga enfermedad. Es el caso de familias en las que han crecido los hijos, la familia se ha dispersado y no hay relevo generacional. Es decir, no hay nietos por las razones que sea, o no hubo hijos, y todos entran en una espiral de gente mayor que se tienen que cuidar unos a otros. Aquí entra en escena la cruel soledad. Queremos ser independientes pero por diferentes motivos no podemos elegir ese lujo y tenemos que hacer un poco de cuidadores de otros hasta que toque que nos cuiden.

Es un problema del conjunto

Se necesita abordar esta situación de forma organizada y efectiva. Es hora que se hagan planteamientos serios. Si en el año 2016 teníamos una media de 10 años al cuidado de un familiar dependiente ahora pasarán a ser entre 10 – 15 años obedeciendo al grado de dependencia. ¿Cómo se piensa remediar este cambio si la actual normativa y ayudas son claramente insuficientes? ¿Quién se hace cargo de todos los gastos de la persona dependiente? Daría para otro artículo hablar de las diferencias entre países y dentro de cada país entre comunidades. Las propuestas para garantizar el mejor de los cuidados en el entorno familiar se fundan en tres pilares:

  • Reconocimiento público de la figura del cuidador
  • Dotación de recursos necesarios mientras dure el cuidado
  • Dotación de recursos una vez el cuidado ha finalizado

Algunos puntos de los descritos se van cumpliendo. El cuidador familiar existe y tiene una gran responsabilidad cuando ha de hacerse cargo de una persona dependiente. Los recursos para atender mientras dure el cuidado van a variar en relación con la comunidad en la que se resida. Los servicios sociales establecen unos parámetros en cada caso particular lo que nos beneficia generalmente; pero no siempre es así. Donde ya todos estamos en desacuerdo es en la dotación de recursos, tanto en el momento que se está cuidando como una vez ha finalizado el cuidado. Repito, son insuficientes, no adaptados a la realidad y muy injustos.

Conclusión

Podemos ejemplificar varias comparativas, pero voy a plasmar el caso más frecuente. Una cuidadora de 55 años que ha dejado su trabajo para cuidar a su padre. Lo cuida durante 6 años y cuando quiere reincorporarse al mundo laboral sufre el rechazo empresarial. Demasiado tiempo fuera de la profesión, conocimientos obsoletos y, por la edad, no va a dar lo mejor de sí misma. ¿Qué análisis de sus necesidades se ha elaborado? Ninguno. Vuelve a ser una persona “normal” con 61 años que le quedan entre 4-6 años para cobrar una pensión, si es que ha podido cotizar los años necesarios, y que solamente podrá aspirar a una ayuda de +55 años si se la reconocen.

Si la sociedad avanza, ¿por qué cuesta tanto reconocer que otros aspectos similares necesitan un compromiso? En unos años la población de personas mayores de 70 años se va a triplicar. Se plantean varios modelos para el futuro pero, o se buscan soluciones impactantes, o seguimos con la actual. Es decir, familiares al cuidado de personas dependientes en el hogar o llevarlos a residencias para mayores. Mientras no haya alternativas, tendremos que dotar por igual a ambos modelos. Cosa que no sucede. Basta con comparar el equipamiento de un geriátrico con un hogar familiar. Espero que en un futuro cercano las administraciones entre al trapo y terminen de calzar una mesa que lleva años con una de sus patas cojeando. Su finalidad es por el bien público y merece la pena ser planteado.

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Cuidar de nuestros mayores en el ámbito familiar 🧟
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