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Semana 39 – La mentalidad fija y la mentalidad de desarrollo

Introducción

La mentalidad fija es la creencia en que nuestras capacidades básicas están como grabadas en piedra y no podemos cambiarlas. Las capacidades hacen referencia a nuestra inteligencia, personalidad, habilidad física y de trato con los demás.

Si estamos dotados y tenemos talento, tendremos éxito en los estudios, en el trabajo, en el deporte y en nuestras relaciones con otras personas; en caso contrario, nuestras deficiencias son permanentes y estamos condenados al fracaso.

La mentalidad de crecimiento se basa en el trabajo duro, el aprendizaje, la formación y la tenacidad, entendiendo esto como un “crecimiento” o una teoría de “incremento” de la inteligencia.

Sin embargo, nuestras capacidades son maleables, se pueden cambiar y, de hecho, cambian durante nuestra vida. Nacemos con ciertas habilidades, pero estas solo marcan un punto de partida, y para progresar tenemos que aplicarnos, dedicar tiempo, hacer un importante esfuerzo.

Es crucial dar nuestro reconocimiento a las personas que nos rodean por su esfuerzo más que por su inteligencia, ya que su esfuerzo depende de ellos, su inteligencia no.

Mentalidad de crecimiento contra mentalidad fija.


Piensa en una capacidad o habilidad que hayas desarrollado con el tiempo como producto de tu esfuerzo: cualquier cosa, desde tu habilidad para hacer un deporte a tus facultades oratorias, desde el coraje a la empatía, y responde:

  • ¿ Qué fue lo que hiciste para mejorar tu capacidad en ese área ?
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Ejercicio nº 39

Forjarse una mentalidad de desarrollo

Todos tenemos una idea acerca de nuestras propias capacidades y limitaciones. Algunas de esas ideas, a veces, se implantan en nosotros en etapas muy tempranas, y son difíciles de desechar cuando se convierten en parte de lo que percibimos como “nosotros mismos”.

Recuerdas alguna experiencia temprana en la que te hayan desanimado respecto a tus propias capacidades, ya sea por algo que te dijo alguien o que tú misma te dijiste.

Anota cinco cosas en las que en algún momento te hayas resignado a aceptar tu incapacidad. Anota también la razón, si la recuerdas, por la que llegaste a esa conclusión. 

¿Son racionales tus motivos? ¿Hay algo que quieras cambiar, hacer mejor, desarrollar, mejorar?

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

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