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Semana 29 – Saber perdonarse

Introducción

Saber perdonarse a uno mismo es más beneficioso que la autoestima. Ayuda a las personas a no añadir una capa más de auto recriminación encima de lo que ya te ha pasado. La persona que se sigue culpando cuando fracasa o se equivoca, llegará un momento en que estará indefensa y no podrá superar las dificultades.

Saber perdonarse implica ser comprensivo y amable con uno mismo, aceptar con conciencia los pensamientos y sentimientos dolorosos, y reconocer que las situaciones difíciles son parte de la vida.
Es difícil que la persona que siente una fuerte repulsa hacia sí misma pueda sentir auténtica compasión por otros.

Responde estas preguntas:

  •  ¿Soy comprensivo conmigo mismo?
  • ¿En qué aspecto de mi vida soy más compasivo, más dispuesto a perdonar?

Saber perdonarse

Ejercicio nº 29

Completar la oración

En una hoja de papel, completa las siguientes oraciones lo más rápido que puedas, sin pensarlo mucho. Cuando termines, examina tus respuestas y reflexiona sobre ellas. Escribe lo que has aprendido acerca de ti mismo. Puedes seguir haciendo el ejercicio durante la semana con los mismos comienzos de oraciones, o cambiarlos por otros de tu invención.

  • Si empiezo a amarme a mí mismo un 5 % más…
  • Para aumentar mi autoestima…
  • Para empezar a ser un 5 % más comprensivo conmigo mismo…
  • Para empezar a ser un 5 % más comprensivo con los demás…
  • Estoy empezando a darme cuenta de…

Pautas para perdonarse a uno mismo

  1. Podemos engañarnos muchas veces. Sin embargo, si reflexionamos, aunque sea cinco minutos, visualizaremos ciertas emociones responsables de esa culpabilidad. El miedo, la inseguridad o la envidia, entre otras, deben de dibujar la “hoja de ruta” para conocer el porqué de nuestro comportamiento. Sin realizar este paso correctamente no será posible conseguir el perdón.
  2. Tener en cuenta que nuestros actos siempre conllevan consecuencias es vital. Responsabilizarnos de nuestras acciones implica un esfuerzo sincero por nuestra parte. Reconocer los errores cometidos libera nuestra madurez y nos hace fuertes frente a la realidad. Obtenemos satisfacciones al incidir en este trascendental punto.
  3. El momento ha llegado y debemos afrontarlo. Apoyándonos en los resultados de los puntos citados anteriormente debemos darnos la oportunidad de ser lo que somos. Debemos aceptar que convivimos con miedos, inseguridades y emociones que modifican nuestros caminos.Es fundamental entender que es lícito fallar, que equivocarse está permitido. Aprender de la experiencia interior vivida es el ejercicio que se debe realizar para que nuestra alma conviva con esas sensaciones. También para saber gestionarlas y enfrentarnos a ellas correctamente.

Estas simples ideas pueden ayudarnos y servir como una guía inicial para vivir con la culpabilidad y la falta de perdón. Si poco a poco vamos dejando al alma empaparse de todo este tipo de agrias sensaciones, con el paso del tiempo se convertirán en “problemas” emocionales con solución y respuesta.

La vida se encargará de enfrentarnos a situaciones nuevas o anteriormente conocidas. Pero si hemos sabido enfrentarnos a nuestros errores, nuestro yo sabrá reaccionar de un modo sano y natural. Esa nueva actitud frente a la vida y a lo que nos depara acabará repercutiendo positivamente en nuestro estado emocional.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

El principito y la rosa

La diferencia entre querer y amar explicada por El Principito

Voy a ponerles un vídeo del “principito y la rosa” para hablar de tres palabras que usamos frecuentemente para referirnos a nuestros semejantes pero que no se tratan de lo mismo. Querer, amar y estar enamorado suelen confundirse los vocablos como si se tratara de términos idénticos.

Querer es un sentimiento que nos impulsa a dirigir nuestro cariño y aprecio a una persona, a un objeto, a un lugar e inclusive a una situación. Amar en cambio va mucho más allá del querer, es un acto,  es principalmente aceptación pura, libre de juicio, y cuando experimentamos amor, nos elevamos, nos conduce a un elevado estado de conciencia.

Enamorarse o estar enamorado en cambio, es una obsesión que no tiene que ver con amar y muy pocas veces con querer. Enamorarse implica apego e ilusión, una proyección en alguna situación, persona o cosa, donde se hacen coincidir artificialmente características de un modelo idealizado en la mente del que sufre la obsesión o enamoramiento y el objeto real. Es por eso que erróneamente se dice que el amor es ciego. El amor no es ciego, ciego nos hace estar enamorados porque ensoñamos en lugar de apreciar. A las relaciones de parejas es a las que más se asocia el enamoramiento, aunque también podemos enamorarnos de un objeto o de una idea, es decir, obsesionarnos con un objeto al que le atribuimos características especiales.

El principito

Profundiza en tu percepción personal

Un ejemplo que clarifica estos términos lo tenemos en una frase de Mario Benedetti:

Aprender que hay personas que te ofrecen las estrellas y otras que te llevan a ellas. Esa es la diferencia entre quien quiere y quien ama.

Si algo o alguien nos gusta podemos asegurar que “por ahora“. Si pasamos al siguiente nivel, cambiaríamos “por un tiempo” y si amamos locamente sería “por siempre“. Se puede afirmar que si no sabes por qué te gusta…entonces, eso sí…eso es amor.

Dar amor no agota el amor, muy al contrario, esto lo expande y aumenta ya que esa es su naturaleza. La única manera de devolver el amor, es abrir el corazón y dejarse amar.

No saber hacerlo correctamente es lo que nos genera los conflictos. Es necesario comenzar por el desarrollo de la inteligencia emocional, algo fundamental para dirigir nuestras emociones en pro de nuestra salud y nuestra felicidad.

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