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Semana 49 – La profundidad de nuestra felicidad

Introducción

La profundidad de nuestra felicidad es como las raíces de un árbol: proporciona la base firme, el componente permanente de nuestro bienestar. La cumbre de nuestra felicidad es como las hojas del árbol: hermosas como deseadas y, sin embargo, efímeras, cambiantes, y se marchitan con el paso de las estaciones.

La pregunta que se han hecho muchos filósofos y psicólogos es si podemos cambiar la profundidad de nuestra felicidad, o si estamos destinados a experimentar altas y bajas en torno a un nivel dado.

Predisposición o innato

Aunque existen algunos componentes genéticos de la felicidad (hay personas que nacen con una predisposición innata a sentirse bien, a ser felices, mientras que otras no), lo que determinan nuestros genes es un ámbito de variabilidad, no un estado fijo. Todos podemos aumentar nuestro propio nivel de felicidad. Y es mucha la gente que está muy por debajo de su potencial natural de felicidad.

El nivel de felicidad de las personas depende básicamente de tres factores: un nivel básico genéticamente determinado, diversos factores circunstanciales que repercuten sobre nuestro grado de felicidad, y las prácticas y actividades que realice la persona para ser feliz. No tenemos ningún control sobre nuestra disposición genética y, muchas veces, es poco lo que podemos hacer para influir en las circunstancias que nos afectan. Si tenemos un alto grado de control sobre las prácticas y actividades que realizamos.

En este último aspecto, están las mejores oportunidades para mejorar nuestra felicidad constantemente, porque realizar actividades agradables que sean significativas para nosotros puede aumentar considerablemente nuestro bienestar.

Nuestra búsqueda de felicidad puede ser un proceso interminable de crecimiento y desarrollo; y no hay límite al grado de felicidad que podemos alcanzar. Cuando realizamos un trabajo, ampliamos nuestro aprendizaje o establecemos relaciones con otras personas, de modo que sentimos que estamos haciendo algo significativo y agradable para nosotros, aumentamos cada vez más nuestro nivel de felicidad. No de un modo temporal y efímero, que se desvanece como las hojas en otoño, sino que estamos construyendo una felicidad duradera, de raíces estables y profundas.

Cuestiones que debes plantearte:

  • ¿Qué experiencias o personas han contribuido a mi felicidad de una manera permanente en mi vida?
La-profundidad-de-nuestra-felicidad

Ejercicio nº 49

Análisis valorativo

En lugar de fijarte en las cosas que van mal – como suelen hacer la mayoría de consultores – , el análisis valorativo enfoca la atención en lo que va bien, para después acentuarlo y ampliarlo. Valorar significa literalmente apreciar el valor de algo, y también conferir o asignar un valor. Valorar lo positivo nos hace sentir bien, y ayuda a extender y ampliar lo bueno. Nos inspiramos en las cosas buenas del pasado para construir el presente y planificar un mejor futuro. Haz este ejercicio con un compañero o en un grupo pequeño (o por escrito, si lo prefieres).

Por turnos, deciros unos a otros qué cosas os han hecho felices en el pasado: hace 10 años, el mes pasado o esta misma mañana. Puede ser una comida con alguien, una tarde transcurrida con la familia, un proyecto de trabajo o la asistencia a un concierto. Cualquier cosa que fuera, ¿qué fue, concretamente, lo que te hizo sentirte bien? ¿El hecho de haber sido capaz de responder a lo que parecía un desafío? ¿Un sentimiento de asombro profundo?

Piensa ahora en una persona que conozcas bien y que te parezca feliz. ¿Por qué crees exactamente que lo es? ¿Qué piensas que puedes aprender de ella?

Por último, ¿Qué repercusión va a tener en tus acciones futuras lo que has aprendido- de ti mismo, de otros…? -. Comprométete por escrito a hacerlo, fórmula tú mismo tu decisión, o a tu compañero de ejercicio.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…

Semana 30 – Saber envejecer

Introducción

Tenemos que cambiar la percepción que tenemos del envejecimiento, aceptando la realidad tal cual es. Nos guste o no, cambiamos con el tiempo, en algunos aspectos para mejorar, en otros al contrario.
Físicamente, con la edad nos hacemos más lentos y vamos perdiendo agilidad; nuestra libido se debilita y se nos hacen arrugas. Pero al mismo tiempo, la edad nos aporta enormes oportunidades de crecimiento intelectual, emocional y espiritual.
Claro está que envejecer puede a veces acarrear inconvenientes, como problemas de salud, que nos afectan de manera inesperada y no deseada. Pero también es verdad que la edad nos trae ciertos beneficios. Hay cosas que somos capaces de ver y saber apreciar y comprender, de manera distinta a los sesenta o a los ochenta años que cuando tenemos veinte o treinta.
Envejecer sanamente es aceptar positivamente los auténticos desafíos que nos trae la edad, junto con las buenas oportunidades que se van presentando.

Responde estas preguntas:

  •  ¿En qué cosas he madurado y mejorado con el tiempo?
  • ¿Espero seguir haciéndolo?

Saber envejecer

Ejercicio nº 30

Aprender de los mayores

Entabla alguna conversación con personas mayores o que tengan más experiencia que tú en algún área. Pregúntales sobre sus experiencias en la vida – sus errores y aciertos-  y lo que aprendieron de ello. Escucha con interés lo que tengan que decirte. Luego, escribe sus reflexiones sobre lo que aprendiste de esas personas.
Lo que se propone es que seamos receptivos ante la sabiduría que solo se desarrolla con la experiencia. No solo aprenderemos mucho sobre nosotros mismos, sino que valoraremos mejor la maduración que se alcanza con la edad.

Envejecer saludablemente

Cada año, los países desarrollados gastamos millones de euros o dólares en cosméticos, productos, programas de ejercicios, dietas y cirugías para tratar de retrasar el proceso de envejecimiento.

Sin embargo, no importa todo el dinero, tiempo y energía que se invierta en este intento, es imposible detener este proceso natural del cuerpo.

Por lo tanto, mentalicemos a las personas adultas y aquellas que se acercan a la tercera edad, que acepten esta realidad de la vida, y pongan en práctica elementos básicos que los ayuden a “envejecer con salud y éxito”.

El estilo de vida de cada persona es el principal factor que determina cómo ese individuo va a envejecer. Ese estilo de vida debe seguir tres principios fundamentales:

1. Continuar creciendo sin importar qué tan viejos somos.

Debemos ponernos desafíos físicos y mentales. Debemos seguir activos, moviéndonos y estirando nuestros músculos. También debemos seguir aprendiendo nuevas cosas.

2. No ignorar nuestros riesgos.

Si creemos que tenemos altas probabilidades de sufrir una enfermedad, debemos hablar con nuestro doctor y cambiar nuestro estilo de vida, para así reducir los riesgos que pueden amenazar nuestra calidad de vida como individuos independientes y saludables.

3. Tener un significado y propósito en la vida.

Hay que socializar y participar con otros y no aislarse. Tener un círculo de amigos y ser parte activa de la comunidad. Esto previene síntomas como la pérdida de la memoria y la demencia, incluyendo el alzhéimer.

Lista de agradecimientos

Continuamos con el ejercicio nº 1. Escribe las razones por las que estas agradecida.

Día 1: Estoy agradecido por…